ENFERMEDADES Y AUTOCURACIÓN

BREVE COMENTARIO SOBRE ALGUNAS ENFERMEDADES Y RELATO DE CURACIONES

Las curaciones que relato a continuación se basan en el contenido de todo el libro, en especial, en los requisitos presentados en el capítulo 13. Las personas que se libraron de enfermedades, tuvieron que cumplir un período básico de curación de mucha disciplina, al iniciar su proceso.

Esto no significa que luego de sentirse curadas, hayan tenido que vivir llenas de restricciones y limitaciones. Vivir una disciplina total es imposible, insoportable e innecesario.

Debemos cumplir requisitos fuertes solo por un tiempo. Luego, podemos gozar y mantener los beneficios alcanzados, mediante un estilo de vida principalmente saludable, esto es, mantener cuidados y moderación cotidianos, y dejar los abusos y desmanes como algo ocasional. Así podemos vivir con mucha vitalidad, alegría, libertad y paz interior.

(Texto extraído del libro “Lo Maravilloso de la Enfermedad”)



Hipertensión

Esta enfermedad terrible, que padece más del 20% de la población mundial, es considerada incurable, “de origen desconocido o hereditario”. La medicina oficial convierte a los pacientes en consumidores eternos de medicinas que no solucionan nada. Solo alivian la situación, mientras avanza la degeneración del sistema circulatorio y de todo el cuerpo.

La dieta recomendada es absurda: se ordena disminuir o suprimir la sal, la carne roja y las grasas, pero se permite e indica mantener el consumo diario de carnes blancas y lácteos. Es por esto que la enfermedad es incurable, porque la persona no cambia casi nada en su dieta, sigue comiendo carnes y productos animales a diario. Solo se vuelve dependiente de pastillas, vive cansada, deteriorada, y cada vez peor hasta el agotamiento total del corazón. Cualquier tipo de carne contiene una gran cantidad de minerales, por eso, no sirve de nada quitar la carne roja o la sal si seguimos comiendo productos animales. Éstos están repletos de sales minerales, mantienen endurecidos los riñones, el corazón, las arterias, la sangre sigue con demasiada densidad.

Una hipertensión de muchos años puede curarse con facilidad en solo tres a seis meses. Luego progresa la recuperación general y la persona curada sentirá un renacimiento. La dependencia de remedios se debe eliminar de forma gradual. Incluso, si el enfermo se cambia totalmente hacia un vegetarianismo de muchas frutas y dulces (dieta opuesta a la de carnes), en algunos meses no sufrirá más de hipertensión sino de hipotensión. Varias personas que he atendido en mi consultorio se han curado y ahora se mantienen normales sin ningún medicamento, son personas que han consumido remedios para la presión alta por cinco o hasta diez años.

Hipotensión

En casos de presión baja, demasiado frío, decaimiento, amortiguación, depresión… ¡qué lamentable y ridícula es la sugerencia de comer muchos dulces y frutas para “activar” la circulación! Mediante esta receta, quienes tienen hipotensión no solo sufrirán de excesivo frío sino que llegarán a congelarse. Es elemental que si la sal (vasoconstrictor) es perjudicial en casos de presión alta, entonces, el azúcar (vasodilatador) es perjudicial en casos de presión baja.

Muchos pacientes y amigos se han quejado de haber sufrido peor presión baja y demás síntomas, cuando doctores o médicos alternativos les indicaron como solución volverse vegetarianos y comer más frutas y dulces. Cuando disminuyeron el consumo de estos productos, controlaron el exceso de líquidos, y practicaron una dieta adecuada junto a actividad regular, sintieron en pocos días o semanas cómo mejoraba su circulación y temperatura, y desaparecían los otros síntomas.

Miopía

El avance de esta afección se controla superficialmente usando lentes. Se sugiere la curación con operaciones que a largo plazo tendrán efectos lamentables. La operación no cambia nada del origen de la enfermedad. Luego de la operación, la persona estará feliz por el resultado inmediato en su visión, pero continuará “miope” sin ver cómo sigue destruyendo su organismo. La moda inmediatista de la cirugía láser llegará a conocer sus contraindicaciones fatales.

En la miopía, el globo ocular se dilata y la imagen visual no se proyecta en la retina sino antes de ella. ¿Por qué se dilató tanto el globo ocular? Esta es la pregunta a responder. La respuesta es que las personas que sufren de miopía son extremadamente apegadas al azúcar, golosinas y jugos. Estos productos son vasodilatadores potentes. Con el paso del tiempo, estas personas sufren cada vez más enfermedades por este vicio.

Muchos amigos se han asombrado al comprobar que recuperan su visión en algunos meses de cambios vitales en sus costumbres. Los oculistas, en general, no encuentran ninguna relación entre los ojos y la alimentación, como si los ojos fuesen objetos de plástico. Los ojos son un conjunto de células cuya función depende de la calidad de la sangre.

Hipermetropía

El extremo opuesto de la miopía es la contracción excesiva que sufre el globo ocular, en personas que abusan durante años del consumo de sal y carnes. Por esta contracción, la imagen visual se proyecta detrás de la retina. La hipermetropía puede disminuir gradualmente si el globo ocular recupera su tamaño normal, gracias a una dieta y actividad apropiadas.

Este problema no se ubica solo en la visión. Se dice que “los ojos son las ventanas del alma”, esto significa que la persona tiene, en cierta forma, su alma contraída. A menudo encontramos esta afección en personas endurecidas, autoritarias, encerradas en sus convicciones.

Anemia Aplástica

Esta enfermedad es mortal en casi todos los afectados a pesar de cualquier tratamiento. La medicina oficial llega a barbaridades como el transplante de médula, el consumo crónico de corticoides o medicamentos muy nocivos y la transfusión cotidiana de pintas de sangre. Nunca se pregunta por qué disminuye tanto el hematocrito. Afirma una vez más que es “de origen desconocido”. ¿Hay algún otro ingrediente más importante en la formación de la sangre y en su calidad, que los alimentos?

Un matrimonio trajo a mi consultorio a su hijo de quince años sufriendo grave anemia aplástica. Su condición era desastrosa. Había pasado un mes en estado de coma, con mínimos signos vitales. Su sangre tenía 8% de hematocrito (lo normal es 42%), 5.000 de plaquetas (lo normal es 200.000), 800 de leucocitos (lo normal es 8.000). Los doctores no se explicaban cómo podía resistir. Le hacían transfusiones de tres pintas de sangre por semana para mantenerlo vivo. Estaba a un paso de la muerte. Sus padres y familiares habían invertido una fortuna en bienes vendidos y deudas contraídas, para aplicarle todos los tratamientos de la medicina oficial durante más de tres años. Nada funcionaba. En el último año también acudieron a muchas terapias de la medicina alternativa, sin resultados positivos. Observaban desesperados cómo su hijo se moría lentamente.

La situación era crítica por lo que tuve que ser muy exigente con los pasos a seguir. Primero, puse como condición que toda la familia cambie sus costumbres de alimentación y otras, no solo el enfermo. Como era menor de edad, yo sabía que no podría curarse solo y que necesitaba el apoyo familiar. Enseguida, obligué a sus padres a leer libros que les recomendaba y a venir a nuestro Centro de Educación para la Vida para reuniones regulares de estudio y clases de culinaria. Hicimos muchas prácticas de gimnasia integral hasta que pudieran hacerlo ellos en su hogar. Tuvimos innumerables diálogos para explicarles los aspectos más relevantes de la enfermedad. Llegamos a ser amigos íntimos.

Toda la familia cambió su estilo de vida, con la decisión profunda de entregar su vida en esfuerzos personales para salvar a su hijo. Con grandes sacrificios, decidieron renunciar a sus gustos y dependencias. ¡Los resultados fueron maravillosos! El joven prácticamente resucitó. Disminuyeron gradualmente las transfusiones de sangre. Cada quince días comprobaron fascinados el aumento de todos los índices en sus exámenes de sangre. El júbilo de la familia era desbordante. Fue un proceso muy riguroso, casi insoportable para el joven por las privaciones que tuvo que cumplir los primeros meses. Luego de un año y tres meses se encontraba perfectamente normal. La solución fue independiente y prácticamente gratuita.
 
No solo se curó el hijo pues todos en la familia aprendieron lecciones que les trajeron beneficios invalorables, materiales y espirituales. La madre se curó de soplo al corazón, perdió más de 40 libras y cambió su obesidad. El padre acabó con su gastritis crónica y sus problemas renales. El hermano mejoró mucho su vitalidad. La abuela se curó de hipertensión luego de pasar seis años tomando remedios. Varios de sus amigos y vecinos resolvieron sus enfermedades, pues cambiaron su modo de vida al conocer de cerca la sufrida e increíble experiencia de este joven. Actualmente es un profesional con más de 14 años de vida normal, sin prohibiciones y con un régimen de mucha libertad. Él y su familia valoran como nunca antes la vida y el orden necesario.
Leucemia

Se hacen innumerables estudios sobre esta enfermedad mortal y en general “incurable”, sin que se descubra su causa básica. Se la considera una enfermedad genética pero, ¡claro!, sin saber por qué se alteran los genes. Las clasificaciones, teorías y tratamientos modernos aumentan, mientras igual aumenta el número de víctimas. En algunos casos se controlan los síntomas por medio de aplicaciones prolongadas y destructivas de quimioterapia, que no garantizan la duración del resultado. No se educa nada sobre la causa primaria de la enfermedad: el estilo de vida del enfermo. La gente supuestamente curada de este mal gracias a las medicinas recibidas, puede lamentar sorpresas en cualquier momento.

Traté a un indígena muy pobre que sufría una leucemia aguda que lo estaba matando. El conteo de glóbulos blancos en su sangre llegó a 400.000 (lo normal es 8.000). Ya no podía trabajar, tenía moretones en todas partes, el bazo muy dilatado. Sentía profundo decaimiento y tristeza por sus hijos pequeños a los que dejaría pues se le acercaba la muerte. Estuvo tratándose sin resultados positivos durante largo tiempo en hospitales del estado, pero nadie le daba esperanza.

Observar su amor a la vida fue algo divino. En la primera conversación que tuvimos, de inmediato, juró sin ninguna duda cumplir con todas mis indicaciones, que eran su única y última esperanza. Me quedé asombrado y en muchas ocasiones me criticó su ejemplo de obediencia total sobre lo que debía y no debía hacer. Fui a su humilde hogar a enseñar a su esposa un mínimo menú semanal y cómo prepararlo para que ofreciera a su marido. La esposa se sumó enseguida a esta forma de alimentación para apoyarlo, eran muy unidos. A pesar de una comida muy simple, nunca se quejó de falta de variedad durante los seis meses que duró la parte más exigente de la dieta. Solo le importaba que se sentía cada vez mejor. Además, los resultados de exámenes le indicaban que se estaba curando. Era tan obediente que en ocasiones me llamó por teléfono a preguntar si podía beber un poco más de agua, pues sentía mucha sed y yo le había advertido sobre el perjuicio del exceso de líquidos.

El intelectualismo hace muy difícil controlar los deseos, pero la gente tradicional del campo es mucho más integrada entre la mente y el cuerpo. Esta dedicación admirable lo encaminó rápidamente al trabajo normal. Su recuperación feliz y definitiva tomó un año y medio. Este indígena había cambiado sus costumbres tradicionales por una dieta nociva de harinas refinadas y mucha azúcar, por largo tiempo, hasta enfermarse. Esto le ocurrió hace muchos años. Su curación fue gratuita, sin ningún remedio.

Epilepsia

Otra de las llamadas enfermedades incurables, de origen desconocido o hereditario. El tratamiento eterno con Tegretol y otras drogas destructivas es una condena cruel al paciente. Además de que no curan nada, estos “remedios” causan depresión fuerte, desánimo, vida cada vez más vegetativa, disfunciones orgánicas, pérdida gradual de la memoria, de la esperanza y los sueños por realizar. Ni siquiera son eficaces para controlar las convulsiones. Con el paso de los años se nota claramente el deterioro general del enfermo, quien siente una dependencia maldita y repugnancia por los medicamentos. Estos “remedios”deberían ser consumidos una temporada por los doctores que los recetan, para que sientan un mínimo de su efecto espantoso.

La curación de la epilepsia es posible y garantizada si el enfermo hace cambios profundos y duraderos en su forma de vida. Por lo regular, los afectados son extremistas en sus costumbres. Si las convulsiones se producen manteniendo las manos cerradas, con contracciones ruidosas y mordidas personales, estamos frente a un cuadro de extremo Yang. Al contrario, si las crisis vienen con apertura de las manos y la boca, con secreciones salivales, convulsiones leves y desmayos, se trata de una epilepsia Yin. En cualquier caso, después de pocas semanas de tratamiento apropiado y disminución lenta de medicamentos, el enfermo empezará a sentir mejoría en todas sus funciones y podrá estar seguro de que está curándose. La independencia será como salir de un infierno.

Me quedé repleto de felicidad, con los vellos de punta, al ver la mirada de un amigo íntimo cuando me dijo: “Hoy sé que voy a curarme, me estoy sintiendo mejor, mi intestino se ha regulado, siento más ánimo, estoy tomando menos medicamentos y las convulsiones han disminuido”. Él había pasado 25 años con epilepsia, tomando tegretol y otros “remedios”. Sentía cada vez menos ganas de vivir. Empezó el proceso de autocuración y dos meses después me dijo lo anterior. Su mirada tenía un brillo de felicidad indescriptible, muy superior a la mía. Su proceso de curación fue sacrificado, con muchos fracasos momentáneos en sus promesas de nuevos hábitos. Pero gracias a su fortaleza de espíritu y constancia, en poco más de un año se libró de esta enfermedad desastrosa.

Obesidad

Las opciones de tratamiento de este mal llegan al colmo de lo ridículo. Impresiona la cantidad de centros que hay en las ciudades para tratar la obesidad. Ofrecen tecnologías de punta y remedios “milagrosos sin contraindicaciones”, con resultados inmediatos. Además, sin hacer dieta. ¡Cuánto engaño! Por eso, es increíble ver tal cantidad de ingenuos que fracasan una y otra vez, gastan sumas enormes. En otros casos, se imponen dietas radicales y peligrosas que producen baja de peso en treinta días. Pero como la persona no puede continuar con tanta opresión, recupera todo lo que perdió en corto tiempo. Muchas personas se resignan con dolor a esta carga pesada, que tanto limita sus vidas, porque les han diagnosticado un problema “hereditario”, de alteración en la tiroides. Otra locura que ahora se hace es coser o extirpar la mitad del estómago para que el paciente coma menos.

La obesidad no se debe tratar con mentiras comerciales, con dietas momentáneas, ni con hormonas. Mucho menos con cirugías bárbaras. La disfunción de la tiroides es consecuencia y no causa de la obesidad. La herencia es de las pésimas costumbres. ¿Por qué en Estados Unidos, el 40% de su población padece de obesidad, mientras entre campesinos tradicionales es casi inexistente? A largo plazo, con cambios graduales de los malos hábitos, los resultados son seguros y magníficos. Entre cientos de personas a las que he visto cómo eliminan su gordura de manera estable, y que han sentido renacer al volverse delgadas, cito el caso de una familia de amigos íntimos en Venezuela: ellos son cinco miembros que cambiaron su modo de vida, expulsaron entre todos más de cien quilos que cargaban con pesar. También se despojaron de fanatismos y consumismos, abrieron muchas posibilidades para sus vidas. Con esta experiencia fabulosa han influido enormemente en su entorno.

Úlcera

Innumerables amigos se han curado de gastritis crónica, infecciones por helycobacter y úlceras sangrantes. En estas enfermedades, hay una recomendación médica increíble, fatal, absurda, que impide la curación: algunos “especialistas” indican a los pacientes que deben comer cada tres horas, “para que el estómago tenga algo que disolver y los ácidos gástricos no destruyan al propio estómago”. Es ridículo pensar que por no tener comida en el estómago, aunque sobre en el cuerpo, el organismo se dedique a destruirse a sí mismo. Con esta idea descabellada, solo imaginemos lo que les sucedería a quienes practican el ayuno.

Si la persona se obliga a comer cada tres horas, sin respetar el hambre, nunca podrá curarse. Para la acidez se suele indicar tomar leche, que alivia por un rato el malestar, pero por su grasa y azúcares genera agravamiento posterior. Una alimentación adecuada, con cuidado especial en la masticación y la forma de comer acaban con estos males por completo en semanas.

Cáncer

Esta enfermedad y otras de alta gravedad son difíciles de curar. Cuando la persona ha llegado a una degeneración avanzada, puede volverse irreversible. La mayor dificultad no está en la disolución orgánica del tumor. El problema es que el enfermo necesita correcciones profundas en su modo de vida, y muchas veces no está dispuesto a realizarlas. La situación se vuelve más exigente por cáncer avanzado, pues no hay tiempo para hacer cambios graduales. En este caso, para detener el avance de la enfermedad, los cambios deben ser radicales e inmediatos.

Las personas con cáncer caen a menudo en los destructivos e ineficaces tratamientos de la medicina oficial. Caen en esto por miedo y por no conocer otras opciones. Esta medicina tiene como solución extirpar el tumor o aniquilar las células cancerígenas que encuentra en ese momento. Esto no cambia el origen de la enfermedad. Con estas soluciones simplistas y aparentes, a menudo aparecen nuevos tumores y metástasis, cierto tiempo después de los violentos tratamientos aplicados. La enfermedad no está en el tumor sino en la intoxicación cotidiana física, sentimental y mental del enfermo. En quienes realmente deciden curarse, he visto muchas veces la disminución y desaparición de grandes tumores en alrededor de un año de cambios vitales.

El caso de un ingeniero amigo me impresionó por la tenacidad de su búsqueda de respuestas cada vez superiores. Al inicio solo cambió su alimentación, pero luego su modo de vida, hacia valores sentimentales y espirituales, por encima del profesionalismo en que vivía. Al saber de su cáncer acudió a toda la asistencia alopática especializada. Cuando supo las limitaciones de esta medicina se volcó hacia las terapias y medicinas alternativas. Luego de pocos resultados con todas las terapias, encontró el camino de la autocuración. Así resolvió su problema, adquirió profunda autoconfianza y descubrimientos importantes para su vida.

Pneumonía

Hace años, luego de escucharme en una conferencia en Caracas, una anciana me pidió una consulta. Me contó que había sufrido cinco pulmonías en el último año. Estaba cada vez peor y presentía la muerte. Sufría de los pulmones muchos años, consumía antibióticos todo el tiempo, con alivios pasajeros. Ya no confiaba en ellos. En el último año acudió a un prestigioso médico naturista. Él le recomendó una dieta basada en frutas, jugos y zumos de hortalizas. No le limitó el consumo de dulces, solo le indicó que debía usar miel de caña, natural. Este año fue el peor.

La ignorancia y confusión de muchos terapeutas es calamitosa, puede ocasionar daños terribles. Si la anciana hubiese seguido ese régimen, seguramente habría fallecido. Se puso muy tranquila cuando le indiqué lo que debía hacer para curarse y comprendió que la dieta naturista había complicado sus pulmonías. Un año después me escribió llena de felicidad, me contó que sus enfermedades pulmonares tan frecuentes habían desaparecido.

Asma

En un largo viaje en autobús por el sur de Brasil, se sentó a mi lado un señor muy delgado, de baja estatura, de constitución muy Yin. Por compartir el largo trayecto tuvimos una charla extensa. Me confesó que era muy infeliz pues padecía de asma severa, que le había obligado a suspender la actividad que le apasionaba y mantenía económicamente. Era jockey en carreras de caballos, había sido campeón varias veces en torneos importantes.

Cuando le expliqué que el azúcar (ya que no le gustaban los lácteos) era la causa principal de su desgracia, puso una cara de rabia e indignación. Con odio dijo: “voy a tirar a la basura esa porquería”. Y así lo hizo. Mantuvo contacto conmigo por correo para conocer más ampliamente cómo curarse. Sus noticias posteriores fueron llenas de alegría al contarme que había regresado a las competencias, libre de su enfermedad. El 60% del asma se cura con solo suprimir el consumo de dulces, lácteos y jugos. Junto a otros cambios vitales, la curación es total.

Sinusitis

Los “especialistas” nos indican que por supuesta alergia al frío y al polvo, junto a sospechas de herencia, debemos sufrir esta enfermedad toda la vida. Nos meten así en una situación desesperante y de angustia profunda. Por alergia al polvo nos quedaría la opción de vivir en el Polo Norte o Sur, pero si se suma la alergia al frío, estamos perdidos. ¡Qué diagnóstico cruel!

Luego de dos meses de tratamiento interior, una joven de veinte años me llamó por teléfono, llorando de felicidad. Me contó que por fin podía respirar libremente, sin la congestión crónica por mucosidad. Los dolores de cabeza y senos frontales habían desaparecido, igual que el frío y decaimiento constantes. Tenía quince años de sufrir sinusitis. Pasó una década consumiendo los mejores antibióticos, homeopatía, acupuntura, terapia neural, antialérgicos y experiencias de naturismo. Todo sin resultados estables. Finalmente, cansada de buscar quien le cure, encontró la solución en sí misma. Fue una paciente de otra ciudad que vino a mi consultorio desconsolada, impotente y hasta con miedo de vivir. Reconoció que había sido extremadamente golosa.

Gripes frecuentes
Esta enfermedad tan extendida en el mundo parecería incapaz de causar la muerte. Pero acaba con mucha gente a diario. Se cree, por equivocación, que proviene del contagio con el virus. En realidad, todos contenemos siempre en el cuerpo una centena de distintos tipos de virus asociados a la gripe. La enfermedad se presenta solo cuando bajamos las defensas. Sufrir de una gripe cada uno o dos años puede considerarse normal, pues cuando el cuerpo llega a sentirse congestionado y bajo en defensas, provoca esta crisis para eliminar desechos, mucosidad y recuperar la inmunidad en la sangre. Cuando las gripes son frecuentes muestran grave debilidad del cuerpo, que debemos corregir antes de llegar a una pulmonía u otros problemas. Las recomendaciones médicas de tomar mucho líquido y jugos de frutas ácidas son absurdas. Solo revelan la grave falta de sensibilidad y comprensión de los doctores sobre su cuerpo y el de sus pacientes.
 
La causa de la gripe es la disminución de la inmunidad normal, que proviene, en especial, del excesivo consumo de líquidos, dulces y frutas. Por eso, los síntomas son catarro frecuente con ojos llorosos (eliminación de líquidos), nariz roja e hinchada (dilatación del corazón), dolores corporales y fatiga (inflamaciones diseminadas por falta de defensas). Si tomamos muchos líquidos y jugos, la gripe dura varios días o hasta semanas. Y cargas de antibióticos son imprescindibles. Si por unos días disminuimos bastante los líquidos, eliminamos el consumo de dulces, frutas y animales, la gripe desaparece rápidamente.

Prevenir las gripes es sencillo, y no exige vivir con demasiadas restricciones. Muchos pacientes y amigos han acabado con sus resfriados y gripes constantes. El cambio de alimentación es básico. En muchos casos, ni siquiera incluyeron otras prácticas vitales, como la gimnasia integral y ejercicios respiratorios, porque sus molestosas gripes y resfríos desaparecieron.

Alzheimer y Parkinson

Estas enfermedades son relativamente opuestas. El Alzheimer proviene en especial del consumo diario y excesivo de azúcar, durante mucho tiempo. El azúcar afloja y desmineraliza el cerebro y todo el organismo. Igual que en la diabetes, el afectado pierde poco a poco la memoria, el ánimo y todas sus funciones vitales, hasta llegar a la senilidad. Al contrario, en el Parkinson hay exceso de minerales, es una enfermedad provocada por ingerir carnes y mucha sal a diario y por largo tiempo. Con frecuencia el Parkinson incluye hipertensión.

La transmisión de los impulsos nerviosos (de naturaleza eléctrica), se retrasa en un medio azucarado y, al contrario, se acelera en un medio salado. Por eso, el afectado de Alzheimer se vuelve muy lento, sus reacciones nerviosas se deprimen, mientras en el Parkinson se multiplican y descontrolan por completo. La recuperación progresiva es posible si se controlan los extremos en la alimentación, junto a un modo de vida más saludable.

Infertilidad en mujeres y hombres

Este es un problema grave que crece rápido en las ciudades, mientras en la vida del campo, más tradicional, no existe. La degeneración actual está quitando a la humanidad la facultad divina y natural de tener hijos. Los hombres son los principales causantes de este caos, y también sus mayores víctimas. Los tratamientos son ciegos sobre el verdadero origen del problema. Por eso, a pesar de la tecnología fenomenal y gasto gigantesco, los frutos son mínimos. ¿Por qué la Madre Naturaleza deja de ofrecer hijos a ciertas personas envueltas por el sistema de vida moderno?

Debemos prepararnos para generar y recibir a nuestros adorados príncipes y princesas. Ningún hijo escogería ser generado por un padre al extremo desnaturalizado y debilitado en su interior. La baja cantidad y calidad del esperma revela este estado personal. Tampoco escogería ser recibido en un útero sucio, lleno de miomas, o friolento. Por eso no quieren venir los hijos. Las parejas deberían escuchar la crítica de la naturaleza y cambiar su condición orgánica. Y no simplemente salir a tratar de comprar hijos. Cuando caen en solo comprar métodos modernos, después, a menudo demuestran grave descuido e inconsciencia en la crianza y educación del hijo.

Una pareja de amigos médicos llevaba ocho años de matrimonio sin poder tener hijos. Habían recurrido a tratamientos costosos que no funcionaron. Ella tenía quistes y fibromas en sus órganos genitales. Luego de diez meses de cambios vitales en sus costumbres, ella eliminó unos coágulos extraños y dos meses después se embarazó. Ahora tienen dos hijos preciosos.

La infertilidad puede provenir de un extremo Yin en las personas friolentas, débiles, intelectuales, que nunca trabajan con su cuerpo, llenas de golosinas y comidas fútiles. Ellas tienen su cuerpo desmineralizado, sin consistencia. En el polo opuesto, hay infertilidad por extremo Yang, en personas muy intoxicadas por carnes y productos químicos. Las alteraciones hormonales provienen del desorden orgánico que padecen estas personas.